Murió Don Fidencio, el símbolo de los trabajadores hispanos de Chicago

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Su historia conmovió a miles que reunieron $380 mil para su jubilación.

El conocido paletero de La Villita, Don Fidencio Sánchez falleció este miércoles a sus 92 años. Todos lo recuerdan con gran cariño, pero sobre todo como un ejemplo, informó Telemundo Chicago.

La triste noticia se dio a conocer por las redes sociales y se indica que Don Fidencio oriundo de Morelos, México murió tranquilo, en su cama y rodeado de sus familiares a causa de complicaciones de Sepsis, enfermedad que ocurre cuando el cuerpo tiene una abrumadora respuesta inmunitaria a una infección bacteriana.

«La familia quiere agradecer a todos los de todo el mundo que hicieron sus últimos tres años de vida felices y cómodos. Estaba junto a su familia y seres queridos junto a su cama cuando falleció. Información sobre sus servicios a seguir. Descanse en paz Don Fidencio …»

La vida de Don Fidencio cambió cuando un buen samaritano abrió una cuenta de GoFundMe con la que se logró recaudar más de $380 mil dólares para que pudiera jubilarse.

De un día para otro, hace tres años, a Fidencio Sánchez le cambió la vida. Para este anciano de La Villita, en Chicago, una foto fue suficiente para que todo el país conociera su historia: la imagen de él, empujando un carrito de helado con el que trabajaba en plena vejez, conmovió al país entero.

Fidencio, el paletero, recibió los $384,290 que le donaron.

Todo surgió como una iniciativa de buenos samaritanos, Joel Cervantes Macías y José Loera, quienes no solo le tomaron la foto sino que también le compraron 20 paletas e iniciaron una recolección de fondos sin precedentes, que sumó más de $380,000 para ayudarle a pasar a un retiro que no pusiera en aprietos económicos a su familia.

Un año después, su vida ya era otra. Dijo que ya no trabajaba y que llevaba una vida mucho más feliz. «Antes sí lo hacía el trabajo (sic) pero me sentía que me cansaba mucho y llegaba yo a la casa rendido», refiere.

Aún no se lo cree, aunque poco a poco se acostumbra. «Esto yo ni me lo soñaba, pero llegó a mi y no a todos nos llega eso», reflexionó

Además, comentó que se ejercitaba y paseaba, pero sobre todo, que vivía cada instante muy agradecido a los dos hombres que iniciaron toda la ola de ayuda que llegó a él.  Indicó que tenía nuevos pasatiempos, que leía en casa y salía de compras a veces, pues gracias al ejercicio físico se sentía mucho mejor.

«Pienso seguir saliendo a partes que me motiven para no estar triste», dijo Fidencio en ese entonces.  Este abuelito si bien nunca reveló qué destino le dio a los fondos, sí dijo que le pidía a Dios más vida porque era mucho lo que quiere concretar.Descanse en paz Don Fidencio.

editor

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La Nueva Semana es un semanario que nace para brindar información relevante para los inmigrantes en Estados Unidos.

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