BIDEN REGRESA ESPERANZA A UN PAÍS AZOTADO POR CUATRO AÑOS DE FURIA Y FUEGO

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El nuevo comienzo.

Se han escrito muchas razones para explicar el triunfo de Joe Biden y Kamala Harris. BBC News Mundo resume las 5 claves que explican la agónica pero contundente victoria.

La historia ya registra que Joe Biden será el presidente 46 de Estados Unidos y Kamala Harris la primera mujer vicepresidenta del país, además la primera mujer de origen africano. A sus 77 años (a punto de cumplir 78) y en su tercer intento por llegar a la Casa Blanca, Biden ganó unas elecciones muy disputadas en las que se impuso al presidente Donald Trump.

A continuación, las 5 razones de BBC News Mundo:

 

1. El voto anti Trump

Fue el voto de castigo a Trump que tuvo un gran peso en esta elección. BBC News Mundo habló con analistas que no dudaron en afirmar que una gran parte de la victoria de Joe Biden, si no toda, hay que atribuirla a un voto de castigo a Trump.

No se trata de restarle mérito a Biden, pero se suele decir que las elecciones en las que el presidente aspira a un segundo mandato son en realidad un referéndum a su gestión. Y en este caso, si bien fue por una diferencia mucho menor de lo que indicaban los sondeos, Trump perdió ese referéndum, especialmente por el manejo de la crisis del coronavirus, pero no solo por eso.

También tuvo peso la fatiga del electorado ante su discurso, que en 2016 resultó novedoso pero que cuatro años después sonaba repetitivo, sin nuevas propuestas o un programa claro para abordar un segundo mandato.

Para Paul Waldman, columnista del diario The Washington Post, lo curioso es que el entusiasmo o la emoción que despierta Trump entre sus seguidores fue, en el sentido opuesto, lo que movilizó a los votantes que se decantaron por Biden.

“Al final, Biden ganó porque era una alternativa aceptable para los votantes estadounidenses que estaban cansados de Trump”, añade Anthony Zurcher, periodista de la BBC especializado en política estadounidense.

 

2. Apoyo de un grupo de estados clave

Una de las grandes sorpresas de 2016, que fundamentó la victoria de Donald Trump, fue el voto en tres estados: Pensilvania, Michigan y Wisconsin.

En el pasado se los conocía como “muro azul” por su larga tradición de voto demócrata, de tal manera que la candidata Hillary Clinton no les prestó demasiada atención durante su campaña.

Biden, con buena aceptación entre los blancos de clase trabajadora que habla de su infancia humilde en Scranton, Pensilvania, logró recuperar el tono azul en la región. Su fe católica, su ascendencia irlandesa, su simpatía por los sindicatos y su forma de hablar campechana le hicieron volver a ganar la confianza de quienes se sintieron despreciados por la campaña de Clinton.

 

3. Una amplia coalición

La participación ha sido la más alta en los últimos 60 años, un dato que ya se adivinaba al ver la cantidad de personas que eligió el voto anticipado en los estados que cuentan con esa opción.

Con más de 75 millones de estadounidenses votando por Biden, es el presidente electo que más votos ha ganado en la historia del país.

Según el profesor Percival, los continuos ataques de Trump al voto por correo y sus constantes alertas ante un posible fraude no hicieron otra cosa que movilizar a la ciudadanía para salir a votar.

Y Biden logró reunir bajo su paraguas a una coalición diversa en este electorado motivado. El grupo más destacado en esta coalición es la comunidad afroestadounidense, que ya desde las primarias, en las que los votantes negros le dieron el impulso definitivo en Carolina del Sur, lo ha respaldado mayoritariamente.

Pero no solo los afroestadounidenses apoyaron a Biden en clara diferencia respecto a lo que sucedió con Clinton en 2016.

Es destacable el rol jugado por las mujeres blancas, en especial aquellas con estudios universitarios, que fueron reticentes en su apoyo a la candidata demócrata y esta vez votaron mayoritariamente a favor de Biden.

El presidente electo consiguió además el respaldo público de organismos que generalmente no apoyan al Partido Demócrata o de entes que nunca antes habían expresado su preferencia, como es el caso de la principal revista científica de Estados Unidos, Scientific American, que pidió el voto por Biden ante “las mentiras de Trump sobre la covid-19 y su negación del cambio climático”.

 

4. La pandemia de coronavirus

Se puede decir que el estallido de la crisis del coronavirus marcó un antes y un después en la carrera hacia la Casa Blanca.

Antes de que la pandemia llegara y se propagara por Estados Unidos, Biden estaba inmerso en una dura pelea para conseguir la nominación del Partido Demócrata en unas primarias en las que no empezó con buen pie.

Por su parte, Trump parecía dar por contada la reelección, apoyado en los buenos datos de la economía. Pero la crisis sanitaria se agravó en los meses de marzo a mayo y Estados Unidos se convirtió en el epicentro de la pandemia.

Aunque el gobierno formó una fuerza especial para hacer frente a la situación, las frecuentes declaraciones del presidente quitándole importancia al virus transmitieron un mensaje de confusión y desorden.

Frente a esa caótica gestión de la crisis del coronavirus, Biden supo transmitir un mensaje de seriedad y fortaleza para abordar la enfermedad y de empatía hacia una población que ha visto cómo más de 235.000 personas han muerto en un lapso de 9 meses.

Al drama sanitario y social se le sumó el duro impacto en la economía, con millones de personas perdiendo el empleo y numerosos comercios y pequeñas empresas obligados a cerrar.

El hecho de que el propio Trump se contagiara del virus y fuera hospitalizado por tres días a principios de octubre no hizo que el mandatario fuera más cauto en sus advertencias a la ciudadanía.

 

5. Joe Biden

Biden demostró ser el candidato idóneo para el momento correcto. Analistas coinciden en que quizá no es el político más emocionante ni el más carismático, pero su experiencia, su tono, su mensaje de unidad y optimismo calaron en un electorado que lleva cuatro años de sorpresa en sorpresa procedentes de la Casa Blanca.

“Biden hizo una campaña segura, cauta, minimizando las apariciones públicas y, como consecuencia, reduciendo el riesgo de sucumbir a su merecida reputación de decir cosas que le pueden meter en problemas”, dice Anthony Zurcher.

“Se mantuvo centrado en un mensaje de unión y recuperación para un país dividido, al tiempo que atacaba a Trump por su gestión de la pandemia del coronavirus”, añade.

“Y evitó irse demasiado a la izquierda para satisfacer a la base más progresista del partido, donde podía haber alienado a los demócratas moderados o incluso a republicanos desencantados”.

El periodista Zurcher dijo: “puede que Biden no sea el político más talentoso. Puede que no sea tan rápido o tan bueno con la retórica como lo era en el pasado, pero al final fue la clase de político empático de bajo perfil que los estadounidenses querían después de cuatro años de furia y fuego de parte de Donald Trump”, concluye.

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