Terror en el aire

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Accidente de avión de Aeroméxico en Durango.

“Fue muy, muy feo”, dijo Lorenzo Núñez, un pasajero del avión que vive en Chicago y viajaba con sus dos hijos y esposa. El Padre Esequiel Sánchez también contó lo que pasó.

EDUARDO ALEGRIA  

Los sobrevivientes dijeron que el avión Embraer 190 del vuelo AM-2431 estalló en llamas justo después de tocar tierra. “Sentimos que las llamas venían rápidamente … había mucho humo”, dijo Jaquelin Flores al periódico El Sol de México.Lorenzo Núñez, otro pasajero, dijo a Telemundo que el avión “se quemó en cuestión de segundos” y que por suerte él y sus familia pudieron salir sin daños.

Otro pasajero de Chicago narró que “lo único que hice fue rezar y esperar lo mejor”, dijo Alberto Herrera.

Estos algunos de los primeros testimonios que se recogieron tras la caída el martes del avión de Aeroméxico que regresaba a Chicago de la ciudad de Durango. Iban 103 pasajeros y gracias al cielo, ninguno perdió la vida.

“Fue un verdadero milagro el que estemos vivos”, dijo el padre Esequiel Sánchez, rector del Santuario de la Virgen de Guadalupe en Des Plaines. Cuando el martes sus feligreses se enteraron que él era uno de los pasajeros del avión siniestrado, enseguida se volcaron en masa a los recintos del santuario y empezaron a orar por su salud.

“Yo estoy eternamente agradecido por esas muestra de afecto y solidaridad conmigo. Gracias a Dios todo no fue más que un susto y muy pronto estaré en Chicago ofreciendo misas”, dijo.

El accidente

El padre contó que cuando al subir al avión había una fuerte lluvia y una ventisca cargada de granizo. “Esto se ve muy feo”, dijo que pensó al abordar la nave y tomar su asiento.

Cuando la nave comenzó a moverse sintió que el granizo empezó a arreciar mucho más. “Sentíamos cómo el granizo golpeaba el avión con furia y que la máquina se movia al vaivén de un viento muy fuerte”, contó.

“Por un momento pensé que el piloto iba a suspender el vuelo porque se sentía como si estuviéramos en el centro de una tormenta, pero por el contrario el avión empezó a acelerar mucho más y parecía que ya iba a despegar”, dijo.

Lo que ocurrió es que al momento de tratar de despegar el avión recibió una fuerte ráfaga de viento que lo hizo bajar abruptamente al nivel del suelo haciendo que se rompa el tren de aterrizaje y que el avión empezara a rebotar por la pista de despegue. Muy pronto se terminó la pista de despegue y el avión comenzó a ir de panzazos por un terreno que colinda con el aeropuerto.

Dentro de la nave, todo era gritos y caos. La gente rezaba y tras detenerse el avión empezaron a salir desesperadamente porque se inició un incendio que hizo pensar a la gente que el avión iba a explotar.

El caos fue total y cada quien empezó a salir como pudo.

El Padre Sánchez, sufrió fracturas en varias partes de su mano y brazo izquierdo. “Me han dicho que me van a poner unos clavos quirúrgicos para estabilizar mi brazo izquierdo”, dijo. “Ahora voy a ser el Padre biónico”, bromeó con los periodistas que lo entrevistaron en el hospital de la ciudad de Durando, donde se está recuperando.

El avión

De acuerdo a Andrés Conesa, presidente ejecutivo de Aeroméxico, el avión había sido enviado para su mantenimiento en febrero y que los miembros de la tripulación habían descansado bien, habiendo comenzado su jornada de trabajo en Durango. El ejecutivo se solidarizó con los pasajeros a quienes les dijo que “nuestro corazón está con los afectados y sus familias”.

En el vuelo de la nave de mediano alcance fabricado en Brasil que tenía alrededor de 10 años y había tenido servicio con otras dos aerolíneas antes de unirse a la flota de Aeroméxico, había entre los pasajeros 88 adultos, nueve niños y dos bebés, y el equipo consistía en dos auxiliares de vuelo y dos pilotos.

Informó además que el avión había sido enviado para su mantenimiento en febrero y que los miembros de la tripulación habían descansado bien, habiendo comenzado su jornada de trabajo en Durango.

Tripulantes salvaron las vidas.  Hicieron todo lo que estaba en sus adiestramientos.

La acción oportuna del piloto, copiloto y otros tripulantes evitaron muertes en el vuelo de Durango.

De acuerdo al portal Televisa News, “la aerolínea se encuentra en colaboración con la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), para llevar a cabo la investigación sobre el incidente”.

La publicación dio cuenta de las declaraciones del presidente de la aerolínea Andrés Conesa, quien dijo que la acción de la tripulación salvó la vida de los pasajeros. “Gracias a la acción oportuna de la tripulación, durante el incidente no se registraron pérdidas humanas, señaló el director general de Aeroméxico, Andrés Conesa.

La tripulación estaba compuesta por Carlos Galván Meyran como capitán, cuyo estado de salud es delicado y ha sido intervenido en el quirófano; Daniel Dardon Chávez como copiloto; y las sobrecargos Samantha Hernández Huerta y Brenda Závala Gómez.

Mauricio Aguilera, secretario de prensa de la Asociación Sindical de Pilotos y Aviadores (ASPA), dijo que “el avión iba despegando y hubo una condición en donde el piloto decidió quedarse en la pista. Hay una serie de posibilidades que puedan generar el aborto de despegue como una falla del motor, un viento ‘arrochado’ o la falla de otro sistema como el hidráulico o el eléctrico”.

“Hicieron todo lo que estaba en sus adiestramientos para efectuar una maniobra de este tipo con la mayor seguridad posible”, detalló Aguilera.

Pie de foto:

La tripulación del AM2431: Carlos Galván Meyran capitán; Daniel Dardon, copiloto; y las sobrecargos Samantha Hernández y Brenda Zavala. (Fotos: Redes sociales).

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La Nueva Semana es un semanario que nace para brindar información relevante para los inmigrantes en Estados Unidos.

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