Espanto, decepción, repudio, desconcierto

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En misión San Diego de Arlington Heights.

La enorme comunidad hispana de este suburbio está en shock y no sabe que decirle a sus hijos ante la execrable conducta de su párroco, el Padre Diego Berrio, a quien lo descubrieron teniendo sexo oral en una calle de Miami.

POR EDUARDO ALEGRIA

“Dios perdona el pecado pero no el escándalo”, dice el refrán popular y por ello el Padre Diego Berrio, cura de la parroquia Misión Juan Diego de Arlington Heights, fue expulsado en tiempo récord por la Arquidiócesis de Chicago. En un Comunicado, se informó que lo destituyó de la administración de la Misión y le retiró su capacidad para ser un ministro.

Su pecado, impúdico y descarado, sin embargo, no es tan grave como el de otros curas que violaron por años a decenas de niños que les confiaban sus feligreses… y que sin embargo fueron protegidos por la iglesia y no los expulsaron sino hasta veintenas de años después. La diferencia aquí es el escándalo.

En estos momentos después de salir libres tras pagar sus fianzas, el Padre Diego está escondido y su amante, el Padre Edwin Giraldo Cortez -que había llegado a Chicago un sacerdote externo de Soacha, Colombia, y que sirvió en la Parroquia St. Aloysius de Chicago durante un mes-, regresó el miércoles a Bogotá donde le espera un destino similar. Previamente, el Cardenal de Chicago Blase J. Cupich, le canceló de por vida las facultades que tenía para ser ministro católico en Chicago.

Al parecer ambos se conocían desde antes porque el padre Diego Berrio nació en Colombia y estudió filosofía en la Universidad Pontificia Bolivariana en Medellín.

El mal mayor

Pero el castigo recibido por la Iglesia Católica no es lo que le importa a los cientos de feligreses que durante mucho tiempo compartía cada semana con el Padre Diegosus sentimientos más profundos. Lo que les importa es cómo van a hacer para asimilar este golpe emocional tan fuerte. No saben cómo reaccionar ante lo ocurrido porque él era el pastor y guía de sus vidas espirituales.

“No tengo palabras para describir mis sentimientos. Siento asco, rabia, estupor, desconcierto, miedo, desconcierto… Me siento en shock y realmente creo que necesitaré un sicólogo para nodesequilibrarme”, nos dijo Don Julio (no quiso dar su apellido) la tarde del martes cuando visitamos el área de la Misión Juan Diego. “Y me espanto más porque si así me siento yo que soy adulto, no me imagino cómo se sentirán mis hijos y nietos que le veían cada domingo en la misa… y hasta se confesaban con él, les daba la comunión”.

En la Misión de Arlington Heights había silencio sepulcral y no pudimos hablar con nadie. Las pocas personas que encontramos no querían ni decir sus nombres. “No sabemos nada”, repetían. Menos querían que los fotografiaran.

Una señora que tampoco quiso identificarse, dijo que “caras vemos, corazones no sabemos, ya no se puede confiar en nadie. En quién vamos a creer, oiga. Ya sabíamos que los políticos y autoridades son unos corruptos y por eso sólo nos quedaban los curas porque son los representantes de Dios, pero mire estas cochinadas que ahora se descubren. Dios mío, este mundo se está acabando”, dijo mientras esperaba su autobús.

ATRAPADOS CON LAS MANOS EN LA MASA

El pecado

«Este acto ocurrió a la vista del público que pasa por Ocean Drive y la acera», dijo el oficial que los atrapó.

Eran alrededor de las 3 de la tarde del lunes 3 de septiembre y la famosa calle Ocean Drive de South Beach de Miami, hervía de gente que iba y venía de la playa y de las decenas de restaurantes y lugares de entretenimiento veraniego. De pronto, la gente se empezó a dar cuenta que algo asqueroso estaba ocurriendo en el interior de un volskwagen negro estacionado en la cuadra 1300 de esa popular calle: habían dos hombres practicando sexo oral sin importarles que la gente los viera a través de las ventanas.

Todos los que pasaban se miraban y exclamaban indignados que era el colmo del descaro ese reprobable accionar. Entonces uno de ellos llamó al 911 y reportó lo que pasaba. Según, uno de los testigos, la policía tardó en llegar al lugar unos 10 minutos debido al tráfico… y los hombres seguían en lo suyo.

Según el informe policial, los dos agentes de Miami Beach se acercaron al automóvil y dicen que los hombres no se dieron cuenta de la presencia de los oficiales hasta que uno de ellos tocó la ventana del lado del conductor. Fue entonces cuando uno de ellos que estaba sentado en el asiento del copiloto–y que resultó ser el Padre Diego Berrio de 39 años- levantó la cabeza e interrumpió su felatio al otro hombre que estaba sentado en el asiento del conductor -y que resultó ser el Padre Edwin Giraldo Cortez de 30 años-, y quien se quedó con el pantalón con el cierre abierto dejando expuestosu sexo.

«Este acto ocurrió a la vista del público que pasa por Ocean Drive y la acera», dijo el oficial.

Como era obvio, ambos hombres fueron arrestados. Los dos se identificaron como sacerdotes y dieron como domicilio la dirección 2323 N WilkeRd, Arlington Heights, IL 60004, donde queda la Misión Juan Diego.

Berrio fue acusado de comportamiento obsceno y lascivo y le dieron una fianza de $250. Giraldo-Cortez fue acusado de exposición indecente y conducta obscena y lasciva, y fue retenido con una fianza de $500.Ambos salieron de la cárcel el martes por la noche tras pagar sus fianzas.»El problema mayor que veo es que (el acto) fue en público», dijo el magistrado Jeffrey Rosinek.

Tras el escándalo, en un primer momento el lunes la Arquidiócesis de Chicago confirmó que Berrio es pastor de Misión San Juan Diego en Arlington Heights, Illinois, y Giraldo-Cortez era un sacerdote externo de Soacha, Colombia, que sirvió en la Parroquia St. Aloysius en Chicago durante un mes. Dijo que tenían que esperar a que se confirmaran las denuncias periodísticas.

El martes, tras la presentación formal de los cargos en una Corte de Miami, en una declaración, la Arquidiócesis de Chicago firmada por el Cardenal Blase J. Cupich, inmediatamente destituyó a Berrio del ministerio y retiró su capacidad para ministrar.La Arquidiócesis de Chicago también dijo que le dijo a la diócesis local de Giraldo-Cortez en Soacha que a Giraldo-Cortez «no se le otorgarán facultades adicionales para ministrar».

«Es nuestra responsabilidad garantizar que aquellos que sirven a nuestra gente sean aptos para el ministerio. Tomamos este asunto muy en serio y proporcionaremos actualizaciones a medida que estén disponibles», escribió la Arquidiócesis de Chicago.

 

COMO UNA MALDICIÓN

Los feligreses aún recuerdan que su anterior pastor Clovis Vilchez-Parra (36) también fue destituido por un escándalo sexual ya que fue sentenciado a cuatro años de prisión en abril de 2017 por distribuir pornografía infantil y tuvo que registrarse como delincuente sexual después de declararse culpable de los cargos. Él fue detenido en 2015 por la policía en Palatine, donde Vilchez-Parra vivía en viviendas proporcionadas por la Arquidiócesis de Chicago. Le encontraron archivos de imágenes pornográficas de niños menores de 13 años.

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La Nueva Semana es un semanario que nace para brindar información relevante para los inmigrantes en Estados Unidos.

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