Alexa, la niña que regresó

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Fue dada en adopción sin que le informaran a su madre.

El descubrimiento de su caso ha desnudado vacíos legales del sistema judicial norteamericano que demuestran que sí le pueden quitar la custodia de sus hijos a los inmigrantes deportados.

 

POR EDUARDO ALEGRIA

 

La prensa hispana y anglosajona conmovió a la opinión pública en general esta semana cuando publicó en sus primeras planas la historia de Alexa, la niña que fue separada de su madre Araceli Ramos Bonilla en noviembre de 2015 tras ser detenidas cruzando la frontera.

“Me están robando a mi hija”, gritó Araceli Ramos cuando la subían al avión de regreso a El Salvador de donde había salido huyendo de un matrimonio donde el abuso de su esposo era su pan de cada día. La deportaban después de 10 semanas de haber sido arrestada y se iba sin su hija de dos años que se la quitaron agentes de inmigración.

Más tarde dijo que le habían hecho firmar unos papeles en inglés sin saber que decían, bajo la amenaza de quitarle definitivamente a su hija. Lo que vino después fue una incansable lucha que terminó con la recuperación de su niña en 2017 gracias a la intervención del propio gobierno de El Salvador y el Departamento de Justicia norteamericano.

Su caso recién se supo esta semana tras la publicación de la extraordinaria investigación de los periodistas Garance Burkey Martha Mendoza de la agencia Associated Press, que analizaron documentos judiciales y entrevistaron a decenas de personas.

La denuncia de este caso ha servido para que activistas que defienden a los inmigrantes indocumentados soliciten que se revisen todos los casos que están a cargo del cuidado de la Oficina federal de Reasentamiento de Refugiados , porque claramente se ha demostrado que el sistema judicial en varios estados tiene fallas que le están costando dolores indescriptibles a familias porque se están dando en adopción de forma irregular e injusta a niños que han sido separados de sus familias.

En el caso de Alexa, por ejemplo, la investigación periodística demostró que “un juez de una corte rural cerca del Lago Michigan tardó 28 minutos en conceder a los padres de acogida de Alexa, Sherri y KoryBarr, su tutela temporal. La madre de la pequeña y su abogado de inmigración no fueron ni siquiera notificados del proceso”, según dice el reporte de los periodistas antes mencionados.

Los activistas dicen que resulta obvio que la política de “Tolerancia Cero” del presidente Trump está causando más casos como el de Alexa dejando en riesgo la suerte de bebés, niños y adolescentes que son separados de sus familias cuando son arrestados en la frontera por cruzar sin autorización a los Estados Unidos. Según reportes oficiales, son cerca de 200 los menores que el gobierno no ha querido entregar a sus padres por distintas razones y que siguen detenidos en albergues o en hogares de acogida.

Según el reportaje de la agencia AP basado en cientos de documentos judiciales, registros migratorios y entrevistas tanto en Estados Unidos como en Centroamérica, hay estados que permiten que sus jueces otorguen la custodia de niños migrantes a familias estadounidenses sin notificar a los padres.

Esto a pesar de que quien tiene la custodia legal de esos menores tras separarlos de su padres, es el gobierno federal. Pero por descuido o desidia no monitorean cuando algunos tribunales estatales entregan las custodias a personas que no les corresponde la tutela por buenas que fuesen sus intenciones.

Llamó la atención, por ejemplo que se descubriera que en Missouri, una pareja local logró en 2014 la adopción del bebé de una madre guatemalteca que fue detenida en una redada antiinmigración, luego de una batalla legal de siete años. En un caso similar en Nebraska, prevaleció el derecho de otra madre guatemalteca tras cinco años y más de un millón de dólares en gastos legales donados.

Otro dato que es escalofriante y que se ha descubierto, tras la publicación de esta investigación periodística, es que Bethany Christian Services, la agencia que puso a Alexa en el sistema de cuidado temporal, reconoció que desde la década de 1980, nueve de los 500 menores inmigrantes asignados a su programa de acogimiento han sido adoptados por familias estadounidenses.

En El Salvador la prensa publicó una serie de historias sobre el sufrimiento que vivió Araceli Ramos por recuperar a su hija, su lucha incansable con grupos de activistas, sus llamados por las redes sociales que hicieron tal carga que el gobierno salvadoreño no le quedó otra que sumarse a su lucha y presionar al Departamento de Justicia norteamericano.

Los esfuerzos lograron sus frutos y Alexa se reunió con su madre en 2017 y están recuperando el tiempo perdido. Incluso se sabe que los padres de crianza Garance Burkey Martha Mendoza, ocasionalmente se comunican con Alexa porque realmente se encariñaron con la niña. Como no hacerlo si es un angelito y Araceli lo permite porque no guarda rencor. No tiene tiempo para ello, sólo hay amor en su alma.

editor

Acerca de Nosotros

La Nueva Semana es un semanario que nace para brindar información relevante para los inmigrantes en Estados Unidos.

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