Caso Ángel González

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El pueblo le terminará pagando.

El municipio de Waukegan se ha endeudado por 10 años para pagarle la indemnización de $8.6 millones a González. Justos pagan por pecadores.

POR EDUARDO ALEGRIA

Esta semana en Concilio Municipal de Waukegan votó por unanimidad endeudarse por $8.8 millones para pagar la indemnización acordada en $9.5 millones. El municipio de Waukegan pagará $8.6 millones y los restantes $900 lo pagará una aseguradora. La diferencia de $ 200,000 le da a la municipalidad margen de maniobra para obtener el mejor trato posible cuando vende los bonos en el mercado abierto, dijo un asesor financiero de la ciudad.

Se hizo justicia

Un examen de ADN comprobó que no fue quien secuestró y violó a una mujer en 1994 en Waukegan. Recobró la libertad el 10 de marzo de 2015gracias a la organización Innocence Project que creyó en él… y ahora es un feliz millonario.

Cuando finalmente fue liberado y abandonó los recintos de la cárcel de Dixon donde pasó casi 20 años de su vida, el guanajuatense Ángel González, se tomó un minuto para abrir los brazos, dejar que el aire helado golpee su rostro y penetre sus pulmones. “Que delicioso es el aire de la libertad”, dijo a las abogadas de Innocence Project que lo acompañaban rumo a su casa en Waukegan, donde lo esperaban su madre Doña María González, su padre Don Ángel González Sr., y su hermana Florinda Martínez, que siempre creyeron en su inocencia y nunca dejaron de rezarle a la Virgen de Guadalupe para que Ángel regresara a casa.

El encuentro fue por demás emotivo e indescriptible entre mexicano de 41 años de edad que volvió a su casa para dormir en su propia cama.»Soy libre. Gracias a Dios», dijo González mientras abrazaba a los suyos y agradecía a sus familiares,simpatizantes, abogados y autoridades que trabajaron por su liberación.

«Hay muchas cosas que cambiaron en 20 años», dijo. «Tengo que tomarme mi tiempo para despertar completamente de esta pesadilla», afirmó quien pese a lo vivido no guarda rencores contra quienes lo pusieron tras las rejas injustamente.

«El pasado es el pasado», dijo, y agregó que espera continuar pintando como pasatiempo e ir al College para obtener su diploma de mecánico para ir a trabajar. “Yo sentía en lo profundo de mi corazón que un día, de alguna forma, de alguna manera, yo no sé cómo, la ayuda me iba a llegar y todo se iba a  aclarar. Gracias a Dios ese día llegó», dijo González.

Su caso conmovió a todo el país y puso nuevamente en el tapete la discusión sobre la efectividad del sistema policial para encontrar culpables, ya que a todas luces se falló y se arruinó la vida de una persona porque la justicia se basó en una “confesión” de la víctima a través de una declaración firmada en un documento en inglés cuando éste no entendía este idioma, y en la “identificación” de la víctima que estaba cegada por la ira de haber sido ultrajada.

Nadie creyó en su inocencia y lo condenaron a 55 años de prisión. Hasta que los abogados de Innocence Project de Illinois y Nueva York tomaron su caso.

Al final los fiscales del condado de Lake decidieron exonerarlo de los cargos de secuestro y violación porque unos exámenes de ADN prueban que los fluidos corporales de los secuestradores y asesinos encontrados en la víctima no corresponden a Ángel González.

Su triste historia

En la noche del 10 de julio de 1994, la mujer víctima que en ese entonces tenía 35 años, oyó el timbre de la puerta en su casa en Waukegan, según documentos judiciales y archivos del diario Chicago Tribune. Ella abrió la puerta a dos hombres y preguntó qué querían. Uno de los hombres dijo, «Tú» y la arrastró a un sedán, según documentos judiciales.

Ella fue conducido a otra ubicación, fue sacada del coche y violada en unos arbustos supuestamente por González, según ella testificó en el juicio. Ella corrió y se escondió, pero el segundo hombre rápidamente la encontró y también la violó, según una transcripción. Después del ataque, según documentos judiciales, se dirigió a una tienda y llamó a la policía.

A la mañana siguiente, la policía detuvo un vehículo que coincidía con la descripción del coche que la mujer dio, y detuvieron al conductor que resultó ser Ángel González, según documentos judiciales. Un oficial declaró que González coincidía con la descripción que la mujer había dado como uno de sus atacantes.

La víctima fue llamada a la escena de la parada de tráfico, donde identificó a González como su atacante cuando estaba iluminado en la oscuridad por los faros, de acuerdo con documentos de la corte.»Llevaba la misma ropa, todo. Lo reconocí de inmediato», declaró la víctima.

En el juicio, los fiscales presentaron una declaración grabada en vídeo de González en el que reconoció su participación en el asalto, pero dijo que no eyaculó, según documentos judiciales.

Sin embargo las pruebas de ADN en el momento del semen tomado de la víctima y su ropa no fueron concluyentes. A pesar de su confesión, González presentó una coartada en el juicio, diciendo que había estado con su novia en el momento del ataque, según documentos judiciales.

González, que no tenía antecedentes penales en ese momento, fue declarado culpable de asalto sexual y secuestro, según documentos judiciales. Él siguió manteniendo su inocencia, y un juez lo condenó a 55 años de prisión.

La mujer que fue víctima del secuestro y asalto sexual, según se informó, se mostró devastada por lo ocurrido y está arrepentida de haber enviado a la cárcel con su testimonio a un inocente.

EL DÍA QUE ÁNGEL SE ABRIÓ

Sus sentimientos

Desgarradoras revelaciones del mexicano a Carmen Torres, enviada especial a Chicago del Periódico AM, de León, Guanajuato.

Ángel González es el mayor de cuatro hijos de Ángel González y María González, nacido en un rancho llamado El Charco, en el municipio de Uriangato, Guanajuato, donde vivió carencias junto a sus papás y sus hermanos Lupita, Flor y Saúl.La señora María y don Ángel planearon dejar el estado para buscar una vida mejor para todos, pero no era tan fácil, tenían cuatro hijos, poco dinero y sólo sabían trabajar en el campo.

“La vida es una ruleta”, cuenta Ángel. “Un día estás bien, de fiesta, y al siguiente las cosas cambian para siempre”.González contó al diario AM lo que le pasó:

“La noche del 10 de julio de 1994 salí a cenar con mi novia, como cada fin de semana. Manejaba una camioneta Van blanca, y me estacioné en la calle, afuera de un bloque de departamentos.Mientras tanto, una mujer de 54 años llamaba a la policía por ser víctima de secuestro y violación. Oficiales de la ciudad de Chicago llegaron al lugar y la encontraron devastada, herida física y sicológicamente respondía a todo lo que se le preguntaba”.

“Los oficiales llegaron a la casa de la mujer y pedían pistas, señales, algo que los ayudara a localizar a los culpables.La mujer supuestamente reconoció una camioneta blanca como la que fue usada en el crimen. ‘¿Así como esa?’, le preguntó un policía señalando el vehículo parado bajo la ventana de su departamento. ‘Sí, así como esa’, respondió la mujer”.

“Cuadras más adelante los oficiales me detuvieron. Me acusaron de violación y secuestro.No hablaba nada de inglés. Me esposaron y me pusieron sobre el cofre de la camioneta.Las luces blancas de un vehículo me daban en la cara, Ángel apenas y podía ver. En ese vehículo viajaba la víctima, la mujer que me acusaba”.

“La señora decía ‘¡es él!’, y los policías le preguntaban que si estaba segura, y ella decía que sí, que no tenía dudas, que era yo el que la había atacado.Esa noche me llevaron detenido y me acusaron formalmente, luego me encerraron sin que la mujer me hubiera visto de cerca y reconocido plenamente”.

“Pese a que la descripción que la mujer dio por primera vez a los oficiales no coincidía conmigo, y a la declaración de cuatro testigos que afirmaban que yo estaba con mi novia en otro lugar en el momento del crimen, me llevaron”.

“Encerrado, sin comunicación, la policía me dio una declaración en español que decía: “Yo, Ángel González González, secuestré y violé a la ciudadana americana, y acepto ser responsable de estos crímenes”.

“Cuando me pidieron que la firmara, yo lo hice diferente: “Yo, Ángel González González, no hice nada de lo que se dice aquí, soy inocente”, y entregó la declaración.

“Un par de minutos más tardellegó otro oficial con una declaración en inglés que decía lo mismo, donde yo aceptaba ser el responsable.El oficial me dijo ‘firma aquí, es para que el Estado te designe un abogado de oficio’, y firmé. Lo demás ya es historia, me habían hecho firmar una confesión que no hice”.

“Ante un jurado que tenía la declaración firmada y el señalamiento de la víctima, fui sentenciado por ambos delitos y recluido en la correccional de Dixon.Mi pena fue pasar 55 años de prisión por secuestro y violación de una ciudadana norteamericana.Sentí que la vida se había terminado. Y así fue. Al menos la vida que yo conocía, la de las fiestas los fines de semana, la de las cenas y reuniones familiares, la de los amigos. Todo acabó”.

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